Por qué los amigos leales cruzan con Shepard el Relé de Omega 4

El punto clave en la trama de Mass Effect 2 consiste en formar un equipo con los mejores reclutas de toda la galaxia, para una misión suicida: cruzar el Relé de Masa de Omega 4, que nos conducirá a la base de los temibles recolectores.

Pero la cosa no queda ahí. A lo largo de la trama, Jack, Miranda, Legion, Garrus, y el resto de nuestra espectacular plantilla, nos irán planteando ciertas misiones con una relevancia personal altísima para cada uno de ellos. Si logramos completar estas misiones con éxito, lograremos algo de un valor incalculable: la lealtad de nuestros compañeros, que cruzarán sin pensarlo el peligrosísimo relé de Omega 4 junto al Comandante Shepard.

Todos nuestros fieles compañeros, en Mass Effect 2.

Encontramos también, a lo largo de todo el universo Mass Effect, a multitud de personajes secundarios que necesitan algún tipo de ayuda, y nosotros elegimos si proporcionársela o no.

¿Deberíamos ayudarles? ¿Por qué ayudar a un desconocido? ¿Es el ser humano altruista por naturaleza?

Para resolver esta cuestión, Tomasello y Warneken, psicólogos del instituto Warneken, realizaron un experimento con niños de 15 meses, en las que se les presentaba a los pequeños, ciertas situaciones en las que el experimentador fingía necesitar ayuda para tareas sencillas (abrir una puerta, coger una pinza, etc.). ¿Por qué niños de 15 meses? Porque se encuentran en la etapa prelingüística, y no han sido socializados formalmente.

Los resultados saltan a la vista: los niños corren a ayudar al experimentador, sin esperar nada a cambio. Una muestra de altruismo puro.

Los mismos resultados se obtuvieron con experimentos similares realizados con chimpancés.

Sin embargo, cuando los niños elegidos para el estudio tenían 3 años o más, se observaba un cambio muy significativo: se les presentaban dos tipos de experimentador, uno que había sido altruista con otros, y otro que era egoísta. Si podían elegir, los niños siempre elegían ayudar al altruista.

Ayudar, o no ayudar, esa es la cuestión.

Ahora pensemos en el origen evolutivo de estas dos conductas:

-Ayudar al prójimo (altruismo): en un entorno altamente hostil, como era la sabana africana, la colaboración entre miembros de un mismo grupo se vuelve absolutamente fundamental, para la obtención de recursos, la mutua protección, etc. Es mejor ayudar entre todos para formar un grupo sólido y fuerte, que estar cada uno por separado.

-Ayuda a quien te ayuda: uno es altruista, pero no es tonto. Si un miembro del clan recibe ayuda constantemente, pero no ayuda nunca, se convierte en un parásito, que no produce, pero consume muchos recursos, por lo que no compensa mantenerlo en el grupo. Por ello, desarrollamos un mecanismo automático (que parece tan obvio), por el que tenemos mucha más propensión a ayudar a alguien que ya nos ha ayudado anteriormente.

¿Cómo sabemos si merece la pena ayudar a alguien? Básicamente, por el argumento de “la primera es gratis”. Yo te ayudaré a ti, pero si, cuando yo necesite ayuda, tú no me la proporcionas, no volveré a mover un dedo por ti.

¿Estarías dispuesto a cruzar el peligroso Relé de Omega 4?

Gracias a estos mecanismos, cuando Shepard se gana la lealtad de los diferentes miembros de la tripulación de la Normandía, ellos deciden acompañarle a la misión suicida sin dudarlo, hasta las últimas consecuencias.

En cuanto a ti, ¿serías capaz de viajar hasta la mismísima base de los recolectores junto a tu mejor amigo, si él lo necesitase? ¿O por el contrario eres un parásito, que busca la ayuda de los demás, pero nunca la ofrece?

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